Expertos internacionales en salud laboral, bienestar y ergonomía trabajaron, junto con un futurista conductual, y en 2019 presentaron a ‘Emma’, un maniquí que muestra con crudeza las futuras secuelas físicas y de salud de las personas que trabajan en oficina cuando sigue rutinas poco recomendables.
Concretamente, son las consecuencias que las personas de hoy tendrán en el año 2040, fruto de las enfermedades profesionales más comunes asociadas al sedentarismo y a las malas prácticas en entornos de trabajo no adecuados, tales como problemas circulatorios, trastornos músculo-esqueléticos, problemas en la vista, cervicales, espalda, etc.
Así, el maniquí se ve como una mujer con tobillos y brazos hinchados, consecuencia de una mala circulación sanguínea; una joroba, fruto de no mantener una postura erguida frente a la pantalla, probablemente por no estar a su altura; unos ojos rojizos y secos por el efecto de las pantallas; y unas muñecas hinchadas, como consecuencia de los problemas del túnel carpiano, entre otros.
Los creadores del modelo advierten de que, a menos que se cambien ciertos aspectos de la vida laboral como la postura en los escritorios, descansos regulares o mejoras en las estaciones de trabajo, las oficinas contribuirán al aumento de problemas de salud.
El director general en España y Portugal de la empresa Fellowes (la responsable de este prototipo), centrada en el bienestar laboral, ha querido destacar a este respecto que «es absolutamente imprescindible en la empresa moderna contar con elementos ergonómicos que garanticen la salud presente y futura de las personas trabajadoras». En este sentido, afirma que «los costes de las bajas laborales en España por este motivo son cada vez mayores», por lo que debería ser un tema de preocupación para muchas empresas.
También señala que «es infinitamente menor el coste en productos ergonómicos que el coste que causa la mala salud del trabajador que, además de afectar a la productividad, lo hace en la imagen que proyecta la empresa. ‘Emma’ es el mejor ejemplo de ello».
Hoy en día, contar con reposapiés que eviten los problemas circulatorios o poder alternar el trabajo frente a la pantalla de pie y sentados son algunas de las medidas que proponen estos especialistas en productos ergonómicos. Se trata, por tanto, de un reto que será una de las principales metas de las empresas en este siglo por el incremento en la digitalización de los procesos y el notable crecimiento del teletrabajo en el mundo laboral.
En el caso de Atos, sí que es cierto que en las oficinas, siempre que te molestes en pedirlo y, tras insistir mucho, al final consigues elementos ergonómicos, algo que no entendemos, porque deberían darse por defecto. Pero si teletrabajas, la empresa no proporciona ni un solo elemento ergonómico para casa. Tú te tienes que comprar la silla ergonómica, tú te buscas un monitor en condiciones, te dicen que el teclado te lleves el de la oficina y que cargues con él arriba y abajo (totalmente ergonómico), y así con cualquier medio que pidas para casa, teniendo, como tiene, montones de estos elementos cogiendo polvo en un almacén.
Como siempre, en lugar de pensar a futuro y ayudar para que la plantilla tenga buena salud y así se eviten bajas, alguna mente iluminada debe pensar que si te dan algún elemento para casa te lo vas a quedar, y por ahí no pasan; quien quiera trabajar desde casa que se lo pague, que, si la empresa tiene que pagarlo, entonces no se ahorran nada. Pero, tampoco nos extraña, teniendo en cuenta que no dan teletrabajos al 100% a nadie para ahorrarse un par de euros al mes.
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