Las bajas por IT no son “un fraude” ni son absentismo.

Una vez más, vuelven a aparecer discursos criminalizando a las personas enfermas por estar de baja, en este caso ya, con un discurso que apuesta por recortar lo que cobran las personas trabajadoras enfermas.

La triste realidad es que las bajas por enfermedad han aumentado mucho en los últimos años, en España y en la mayoría de los países europeos, pero estos discursos solamente invisibilizan las causas de este incremento. Desde el efecto de la pandemia a la saturación de la sanidad pública, más gente mayor trabajando y el estallido de los problemas de salud mental, entre otros.

Una de las primeras cosas que hay que desmentir es como están considerando las bajas laborales, porque las están denominando como “absentismo”, algo que no es correcto y que ya explicamos en nuestro blog. El líder de la oposición llegó a decir que “la Administración Pública considera que una persona puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación” y seguir cobrando “lo mismo”.

En España, esto es totalmente falso. Las bajas laborales las dictamina siempre nuestro doctor o nuestra doctora, que acredita que la persona trabajadora tiene alguna enfermedad o ha sufrido un accidente que le impide trabajar. Por tanto, este lenguaje trata, una vez más, de rodear las bajas de un aura de voluntariedad y de dejadez de funciones y responsabilidad que culpabilizan a las personas enfermas. Y, por otro lado, no es cierto que se cobre lo mismo.

En casos como Atos, en el que tras una negociación se acordó con la dirección de la empresa que durante un año se complementaba al 100% el salario de la persona enferma, sí que es así, pero la norma general es que durante los tres primeros días no se cobra nada, del cuarto al vigésimo se cobra el 60% y, a partir del día vigésimo primero, se cobra el 75% del salario, por lo que la mentira es flagrante.

Simplemente la patronal y la oposición señalan como foco del problema a la existencia de un “fraude” masivo en España, sin aportar pruebas ni datos que lo sustenten. Mientras, ignoran los otros muchos factores que sí se está demostrando que están causando el alza de bajas, y que no tienen que ver con la voluntariedad, ni el abuso de las personas trabajadoras, que ya hemos citado anteriormente.

En definitiva, no nos dejemos manipular por discursos sin pruebas ni fondo y que tergiversan las palabras. Llamemos a cada cosa por su nombre y preocupémonos de que la sanidad funcione, de que haya políticas preventivas y de que se persigan los abusos patronales. Y entonces, sí que se verán disminuir las bajas por enfermedad.

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