Esto parece ya una de esas historias en las que un bucle temporal se repite una y otra vez.
Si ya la inspección de trabajo puso en su sitio a la empresa por el estercolero de la primera planta, y después por no dar la información que está obligada a proporcionar a la RLPT, este pasado uno de marzo la historia ha vuelto a repetirse, aunque está vez, además, le va a costar dinero a la empresa.
La empresa, tras alquilar la campa de la zona A de la primera planta de Albarracín 25 a Alten para que Worldgrid desarrolle su actividad en el edificio, cambió todas las puertas de acceso a las zonas A y B, sustituyéndolas por unas puertas que se abren con la tarjeta del grupo Atos.
Para empezar, la empresa nos mintió descaradamente cuando preguntamos sobre este tema, y nos negó el cambio de puertas cuando estábamos viendo la obra con nuestros propios ojos. Pero, ya estamos acostumbrados a que el responsable de Relaciones Laborales nos oculte información, y tampoco nos extrañó.
Una vez instaladas las nuevas puertas, pudimos ver que tienen dos hojas y que, si bien para salir se pueden empujar las dos y abrirlas, para entrar sólo permiten abrir una de las hojas, dejando 62 centímetros para poder acceder, lo cual hace que la entrada sea complicada. Cualquier persona simplemente cargada con una mochila tiene dificultades para acceder, cuanto más, las que tendría una persona en silla de ruedas, para la cual sería imposible.
Claramente estas puertas no cumplen con la normativa de prevención, que indica que tienen que ser 80 cm como mínimo, y así lo hicimos saber los delegados de prevención de Cobas a la empresa y al servicio de prevención, quienes en dos ocasiones nos despacharon, indicando que no teníamos razón, basándose en una normativa general de edificación.
Intentamos que nos escucharan, pero, para variar, se nos ignoró, y ante esto no nos quedó más remedio que volver a interponer una nueva denuncia a la Inspección de Trabajo.
El día uno de abril se personó en el edificio de Albarracín 25 una inspectora para revisar la situación denunciada.
Sin entrar en lo que pasó en la visita de la inspección, donde la empresa y el servicio de prevención seguían enrocados en la normativa genérica de edificación, la inspectora dejó bien claro que esa normativa no era aplicable en este caso, y que aquí estábamos hablando de prevención, algo que, según intuimos en Cobas, no importa demasiado en esta empresa. Finalmente, la Inspección de Trabajo dictaminó que la empresa tiene cuatro meses para solucionar el problema y tener unas puertas que permitan, como mínimo, un hueco de entrada y salida de 80 centímetros, bien cambiando las puertas, bien incluyendo algún mecanismo que al pasar la tarjeta abra automáticamente las dos hojas.
Una vez más, la soberbia de la antigua dirección de RR.HH., donde el “amiguismo” estaba por encima de la seguridad de la plantilla, le cuesta un tirón de orejas a Atos, pero, en este caso, además le va a costar dinero, algo que no sobra precisamente.
Esperemos que, de una vez, la nueva dirección de RR.HH. cambie esta forma de trabajar, no ignore a la RLPT y tome algún tipo de medida con las personas que han permitido este nuevo desaguisado para que no vuelva a pasar.
a esas personas de RRHH responsables de esto se les podría poner en la ‘lista negra’ para que no les suban el sueldo durante, pongamos 10 o 12 añitos, tal y como han hecho con otras personas por intentar defender sus derechos en los tribunales…