Falacias de la patronal y las empresas.

Hace unos días hablábamos sobre las mentiras de la patronal con relación a las bajas por enfermedad común. En esta ocasión queremos ampliar este tipo de afirmaciones que hacen las empresas y continuamente echan en cara a las personas trabajadoras y que, por desgracia, son de tal calado que muchas de esas personas acaban repitiendo como un mantra.

“Las decisiones sobre todo lo que atañe a la empresa las toma la dirección, que para eso es quien arriesga el dinero”.

Eso está muy bien, y tiene una parte de verdad, pero las personas trabajadoras también arriesgan, y mucho, cuando deciden trabajar para una empresa y apuestan su futuro y el de su familia trabajando para una empresa que no se sabe como va a funcionar. Y si no, que se lo digan a la plantilla del grupo Atos, que ve como las decisiones erróneas (no queremos pensar que han sido malintencionadas o que alguien se ha beneficiado de esta situación) han puesto en jaque los puestos de trabajo de miles de persona en todo el mundo. Así que, lo de que los empresarios son quien “arriesga” es una falacia. Aquí todas las personas involucradas en la empresa arriesgan su futuro, y podemos decir sin equivocarnos mucho, que las personas trabajadoras arriesgan bastante más que la dirección de la empresa, que siempre tienen otras salidas.

“No podemos subir los salarios porque las personas trabajadoras ya nos cuestan mucho dinero”

Otra frase muy repetida, sobre todo cuando hay subidas del salario mínimo interprofesional o cuando hay alguna subida de convenio (porque de otro tipo en Atos no existen).

Es falso. Una persona trabajadora no le cuesta nada a la empresa. Si una persona produce menos de los que hay que pagar por ella, simplemente es despedida, así que no, una persona trabajadora no le “cuesta” dinero a la empresa. Podrán ganar menos por ella, pero no le “cuesta” dinero.

“En esta empresa somos una gran familia”

Otra gran mentira, y la cual os recomendamos que si os la dicen salgáis corriendo, es la de “esta empresa es una gran familia”. Esta frase no pretende ser otra cosa que una manipulación emocional, la cual pretende crear una lealtad incondicional que sólo sirve para aprovecharse de la persona trabajadora. Generalmente significa que te van a pedir que sacrifiques tu vida personal por la “familia”, y todo gratis. No, tu empresa no es tu familia, tu familia está en casa esperándote y, precisamente por ella, es por la que tienes que poner límites. La otra “familia” que todo el mundo conoce tiene mas que ver con Vito Corleone.

“Si te coges una reducción de jornada, no te voy a poder colocar en ningún proyecto”

Otra mentira muy extendida, sobre todo en empresas de servicios, y que en Atos escuchamos continuamente, es sobre las reducciones de jornada. Continuamente nos venden que “si pides una reducción de jornada, los clientes no te quieren”. Aquí hay dos posibilidades: o es mentira, porque hace muchos años ya que lo que los clientes contratan son proyectos, en los que es la empresa que da el servicio la que decide quien está en esos equipos, y donde el cliente no tiene absolutamente nada que decir, o bien la empresa está dejando decidir al cliente, lo cual es ilegal (cesión ilegal de trabajadores). En el caso de Atos, lo cierto, es que nos creemos que pueda estar pasando cualquiera de las dos.

“Las vacaciones las elige el 50% la empresa y el otro 50% la persona trabajadora”

La siguiente es casi más una leyenda urbana que una falacia de la empresa, aunque le viene muy bien que exista. “Para las vacaciones la empresa decide la mitad y la otra mitad la persona trabajadora”. Esto, salvo en empresas donde se cierra en determinadas épocas, donde la ley sí dice que en esos casos las vacaciones se deben coger en esos días, o que el convenio o acuerdo de empresa especifique un periodo o distribución concreta para las vacaciones, es la persona trabajadora la que elige cuando se las toma, siempre poniéndose de acuerdo con la empresa. En ningún momento os pueden decir cuando os tenéis que coger las vacaciones. Incluso dentro de la distribución que indique el convenio, es la persona trabajadora la que decide cuando disfrutarlas, siempre dentro de la lógica y de ponerse de acuerdo con el resto del equipo para cumplir con el servicio.

“No podemos subir el sueldo, pero pagamos en salario emocional”

Con el salario emocional, lo que no cobres en dinero lo puedes cobrar en buen ambiente de trabajo, horarios que te dejen trabajar en otro lugar o actividades ni optativas ni remuneradas con la empresa fuera de tu horario laboral. De esta manera, no sólo te quedas sin parte de tu sueldo a cambio de una relación orwelliana de amor con la empresa, sino que además se presupone que condiciones laborales aceptables no son algo natural, sino un complemento a tu trabajo. Del “salario emocional” no se come ni se paga la vivienda, ni sirve de nada cobrar en sonrisas. Por desgracia, a día de hoy, necesitamos dinero para todo y para eso trabajamos. Las buenas condiciones y el buen ambiente de trabajo deben darse por defecto, no como un premio.

Y hasta aquí, unas cuantas de las mentiras que se dicen desde la empresa y la patronal, hay muchas más y seguro que nos hemos dejado alguna. Os animamos a decirnos en comentarios alguna otra que echéis en falta.

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