8 de Marzo: memoria, lucha y futuro

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Cada 8 de marzo no celebramos un gesto simbólico ni una fecha vacía en el calendario. Conmemoramos la lucha histórica de millones de mujeres que, desde los espacios de trabajo, las calles y los hogares, han exigido algo tan básico como la igualdad, la dignidad y la justicia.

El Día Internacional de la Mujer tiene raíces profundamente ligadas al movimiento obrero. Nace de las reivindicaciones de trabajadoras que denunciaron jornadas interminables, salarios miserables y condiciones inhumanas. Mujeres que se organizaron, que hicieron huelga, que alzaron la voz cuando hacerlo implicaba riesgos personales y laborales. Gracias a ellas hoy disfrutamos de derechos que entonces parecían inalcanzables.

En las últimas décadas se han conseguido avances fundamentales: leyes de igualdad, protocolos contra el acoso, planes de conciliación, reconocimiento de derechos laborales y sociales, mayor presencia de mujeres en espacios de decisión empresarial y representación sindical. Se ha visibilizado el trabajo de cuidados, históricamente invisibilizado y no remunerado. Se ha avanzado en corresponsabilidad, en permisos igualitarios y en medidas contra la violencia de género.

Pero el 8 de marzo también es una llamada a la acción.

Persisten brechas salariales, techos de cristal y suelos pegajosos. Las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente las tareas de cuidados familiares. La temporalidad y la parcialidad afectan de forma desproporcionada a las trabajadoras. En muchos sectores, la precariedad tiene rostro de mujer.

Desde COBAS, el compromiso será siempre firme y constante. La igualdad no es un complemento ni un apartado secundario en la negociación colectiva: es un eje central de la justicia social. Defender salarios dignos, estabilidad laboral, conciliación corresponsable, entornos libres de acoso y promoción profesional en igualdad es también defender los derechos de las mujeres trabajadoras.

El 8 de marzo es memoria de quienes lucharon antes, reconocimiento de quienes sostienen hoy los centros de trabajo y los hogares, y compromiso con las generaciones futuras. No se trata solo de reivindicar derechos para las mujeres, sino de construir una sociedad más justa para todas y todos.

Porque la igualdad no es una concesión: es un derecho.
Y cada avance ha sido fruto de la organización, la solidaridad y la lucha colectiva.

Pincha aquí para ver el manifiesto de COBAS sobre este 8M