No lo llames absentismo: la tergiversación de las palabras y la caradura de la patronal.

Desde hace mucho tiempo se habla se absentismo laboral, sobre todo para dar cifras catastróficas sobre la cantidad de jornadas que “pierden” las trabajadoras y los trabajadores por sus ausencias. Incluso cuando la empresa nos da a la RLPT las bajas por enfermedad común se nos dan como cifras de “absentismo”.

Para empezar, el término absentismo, según la RAE, es:

 “abstención deliberada de acudir al lugar donde se cumple una obligación.”, y ahí está el quid de la cuestión, en la palabra “deliberada”. Esta es la definición de absentismo que consideramos que se debería utilizar, aunque, por desgracia, a nivel laboral, la que se aplica es la que da la Organización Internacional del Trabajo (OIT):

una situación en la que la persona empleada no se presenta en su lugar de trabajo, o acude menos horas de lo estipulado, cuando desde la organización se esperaba que acudiera, o permaneciera todo el tiempo en dicho lugar.

Eso sí, también la OIT define los tipos de absentismo:

  • Por causas justificadas: bajas médicas por enfermedad o accidente (comunes o laborales), permisos retribuidos (matrimonio, nacimiento de hijos, mudanzas, etc.), licencias legales (formación, cuidado de familiares, lactancia), huelgas legales, suspensiones de contrato autorizadas, …
  • Por causas injustificadas: no acudir al trabajo sin aviso ni justificación, no cumplir el horario completo, alargar voluntariamente periodos de descanso o vacaciones, fingir enfermedades (simulación de baja), …

Por lo tanto, cuando se dan cifras de absentismo, tanto en términos absolutos (horas de trabajo perdidas), como en términos relativos (porcentaje de la jornada anual que no se trabaja), deberían darse por separado las cifras de absentismo por causas justificadas y por causas injustificadas.

Si del total, un porcentaje alto es por causas injustificadas, no entendemos la queja, ya que las empresas disponen de medidas para sancionar, en incluso despedir, a las personas que comentan dichas faltas. Por otra parte, si un porcentaje muy alto es debido a causas justificadas, están amparadas por la ley y la empresa tiene herramientas para comprobarlas, por lo que, mucho nos tememos que estas presiones de la patronal pretendan que cualquier tipo de absentismo pueda ser sancionado.

Para más inri, ahora, el presidente de la patronal retuerce los términos, tal como publica Europapress, y habla de “ausentismo”, cargando las tintas en la “voluntariedad” de los trabajadores y las trabajadoras cuando no asisten a su trabajo, da igual que sea por enfermedad, o por cualquier otro de los motivos totalmente justificados. Como si tener una enfermedad o que se te muera un familiar lo hubieras elegido sólo por fastidiar a la “pobre” empresa.

Pero el presidente de la patronal va mas allá, y tira de la mayor falacia que nos intentan colar desde hace muchos años, que es intentar convencernos de que tu baja por enfermedad a quien perjudica es a “tus compañeros y compañeras”, que se quedan sin tu apoyo y les haces un daño irreparable. Es la misma falacia que se usa cuando alguien no quiere hacer horas extras, sobre todo si no se pagan, cuando alguien elige a su familia por encima de salir a las 10 de la noche para poder sacar adelante un proyecto que alguien ha firmado de manera deficitaria. Entonces, te tachan de persona insolidaria, que no ayuda a sus compañeros y compañeras que sí se quedan.

Pues tenemos que dejar claro que eso no es así. Si alguien se puede tachar de insolidario o insolidaria, es aquella persona que hace horas extras gratis, puesto que lo que consigue es que eso se lo exijan también a sus compañeros y compañeras, aunque sea ilegal. O quien acude con una enfermedad a la oficina, y reparte la enfermedad entre el equipo. O quien, con una pierna rota, por ejemplo, prefiere trabajar desde casa y no estar con la baja que le corresponde para recuperarse, por un equivocado sentido del deber, y que nuevamente lleva a que la empresa se crea en posición de exigir lo mismo a otras personas, ya que lo ve de lo más normal.

En esta lucha de la patronal, y de algunos gobiernos, contra las bajas laborales, la penúltima jugada se ha producido en Cataluña, donde se van a condicionar los fondos extraordinarios que aporta la comunidad autónoma a los centros de salud, al recorte de la duración de las bajas o a no darlas directamente, con lo que trasladan el chantaje y la presión al personal médico de familia, que se verá en la obligación de recortar las bajas por enfermedad, lo que a la larga lleva un empeoramiento de la salud de las personas trabajadoras a largo plazo.

Que no os hagan sentiros culpables por tener una enfermedad o por que se ha muerto un familiar. Son cosas que nos suceden en algún momento y de las que nadie tiene ninguna culpa y, desde luego, quien se moleste por ello, que se lo haga mirar. No podemos permitir que nos roben los derechos que hemos ido ganando a lo largo de la historia, como son los permisos retribuidos, o cobrar cuando sufrimos una enfermedad.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.